(Oreitia 1870-1970) Tres generaciones y una memoria heredada.

                    

 
El molino de Oreitia  (Isabel Antón - 1980

…….Había hecho mención del ferrocarril (Madrid-Irun) que pasaba junto al molino y pasa.[1] Creo fue la causa de que yo me hiciera tan miedoso.[2] Cuando éste pasaba, sobre todo de noche, hacía mucho ruido, no podemos compararlo a los actuales, y las viejas ventanas vibraban mucho. Tenía al tío Enrique de Adana, hermano de mi padre, que cuando venía a la fiesta[3] del pueblo con las hijas, [4] por la noche se las llevaba a su casa en Adana porque se ponían nerviosas cuando pasaba el tren por el ruido de las ventanas. Aparte de esto los ríos suponían un peligro [5] y además pensaba que faltando el padre no teníamos quien guardase la casa. Yo pensaba así pues en más de una ocasión se daban robos, generalmente gallinas, por la noche en el pueblo y eso me daba miedo. Recuerdo que en una ocasión entraron por la noche a robar en casa de los Infantes, “el palacio” [6] donde vivía Amparo, y al sentir que les estaban robando, la mujer le decía al marido: “Luis baja que nos están robando”. Luis saltó de la cama y en vez de bajar subió al desván y se lió a tirar tablas y los hizo huir [7]........

[8] Tengo que confesar que el molino y el trabajo del campo me gustaban. El enclave era precioso todo él, rodeado de árboles, la mayoría frutales,[9] rodeado de agua tanto que he soñado alguna vez que había construido una terraza sobre el agua del cubo que mantenía la reserva de agua para rodar el molino[10]. Era solitario pero normalmente venían muchos a moler de los pueblos cercanos y había buena relación. La superficie de tierras que labrábamos era corta, unas nueve hectáreas [11] pero eran tierras de primera y en parcelas crecidas[12], muy buenas de labrar. Habían sido tierras poco explotadas incluso algunas habían roturado mis padres, por eso con una pareja de bueyes hacíamos bien la labor, otros necesitaban dos. En producción cosechábamos más que varios vecinos del pueblo. De diecisiete vecinos más que trece o sea que éramos los quintos en producción.[13]


De novios, Luis y Gloria (1949)

La casa era singular. Cuando siendo novios le decía a Gloria cómo era mi casa lo tomaba a broma, le comentaba que había que dar la vuelta completa a la casa y no encontrabas la fachada, que cuando había nieve se solía nivelar con parte del tejado, que tuvimos que quitar una perra porque cuando estaba en celo, los perros hacían daño en la huerta y si la subíamos al desván los perros nos estropeaban el tejado y se reía.[14]Después pudo comprobarlo y ver que era cierto. La casa había sido normal, casa vivienda y molino pero con el paso del tiempo se amplió para cuadras y otros menesteres prolongando el tejado hasta llevarlo a un metro del suelo.[15]

Sentí pena cuando se echó a perder el molino pero gracias a que Gloria y yo no nos quedamos en él.[16] Yo conocía los proyectos que mi padre tenía para renovar la casa y algunas fincas, aprovechando el agua para regar puesto que el canal estaba a un nivel superior.[17] De haber ido nosotros es posible que hubiera querido hacerlo y, conociéndonos como somos los dos, habríamos dejado los riñones y algo más en el viejo molino. Yo creo que llegué a amar todo el entorno. Todavía, después de tantos años, parece que lo vivo todo aquello a pesar de haber desaparecido.

Interior del molino del marqués (Carlos Martín - 1992)

……Como en años anteriores, los abuelos hemos dado la paga extra de navidad a todos los nietos y nietas, por partes iguales y les he dicho que el próximo año me exijan el i.p.c., pensando que si me lo piden es que estoy. Es sabido que de pequeñitos no los hemos tenido con nosotros.[18] Es comprensible, porque en muchos años no nos faltó un niño a la cabecera de la cama y pudo ser el motivo para no comprometernos ni con la primera ni con el último. Ahora, de mayores nos gustan mucho los contactos con ellos. Para que no les ocurra lo que al abuelo, que no ha conocido más que al abuelo materno. Sé que murió a los ochenta años[19] y que fumaba mucho y que su nombre era Bernardino[20]. Tuvo varias hijas, no estoy seguro, creo que fueron cinco y un chico solo;[21] este trabajó en Abetxuko en “El Áncora”, fábrica de harinas, hasta que se jubiló y no tuvo hijos.[22] La abuela materna se llamó creo que Bernarda, no la conocí.[23] Mi madre[24] me decía cuál era la dedicación de la familia. Era de una casa de las que en esa época era fuerte: la casa y las fincas las tenían en propiedad,[25] más dos rebaños, uno de ovejas y otro de carneros, y además eran tejedores.[26] Yo llegué a conocer alguna sábana tejida por la familia.

Labrador (Argandoña 1945-50)    Gerardo Lz. de Guereñu (ATHA-DAF-GUE-434)

Una hermana de mi madre, intelectualmente no era muy agraciada, la tía Ramona siempre soltera, y su trabajo era cuidar el rebaño de carneros.[27] Mi madre[28] cuidaba el rebaño de ovejas.[29] Estas había que cuidarlas más que a los carneros, estos que no te topasen,[30] pero las otras había que ordeñarlas, cuidar los corderos y hacer los quesos. En Oreitia había ovejas y con ellas algún carnero y en más de una ocasión fue topado algún niño. Por ello, mi madre, me había dado instrucciones para que a mí no me sucediera lo mismo. Para librarme de que el carnero no me topara, me había dicho que me tirase al suelo. Llegó el día de someterme a la prueba. Salía para el monte el rebaño y yo le achuché al carnero. Al momento vino a por mí y en pocos metros yo me tumbé en la mota de la vía y me dio un topazo a la altura del culo y los riñones, que me dejó doblado y aún no he olvidado. En la mota,[31] como es natural, quedé con el cuerpo a media altura, justo lo mejor para que el carnero me topase. Era buena la teoría, pero tuve un fallo con la práctica por no haberme tumbado en suelo llano.

 Nuestra Señora de Estibaliz  (1879) Lorenzo Elorza  ATHA-DAF-GUE-9745

Mis abuelos paternos no los conocí. De ellos no sé más que lo que mi madre me había contado. Tuvieron tres hijos y una hija.[32] Los nombres de los abuelos[33] fueron Esteban y María Concepción.[34] Al casarse mi madre fue al molino y vivieron con los abuelos. Mi abuela debía de ser tan buena y humana, que todos los pobres la conocían por su nombre.[35] El abuelo cuidaba de los molinos.[36] Tenían uno para molturar trigo, otro, piensos y un tercero para moler maíz,[37] pues en aquellos tiempos se consumía más talo[38] que pan de trigo. El molino de maíz, yo lo conocí cuando no quedaban más que restos de lo que había sido. Creo que no tenían más recursos que lo que sacaban de la molienda, así que cuando escaseaba el agua, los molinos trabajaban menos y como los trabajos se cobraban en especie[39], si no molían mucho, los recursos eran menores.[40] El abuelo era analfabeto[41] y se dio el caso, que siendo miembro del grupo de Adoración Nocturna en Alegría, pasado el tiempo quedó de jefe del grupo y tuvo que dirigirlo. Dicen que tomaba el libro que había para ello en la mano y lo sabía al pie de la letra de memoria. El campo de unas diez hectáreas lo tenían abandonado, pero el abuelo lo aprovechaba para que hubiese hierba para la yegua. Queda super-demostrado que mi madre fue al molino por el amor que sentía hacia mi padre. Antes de casarse no ignoraba cómo eran y era todo en el molino. Sus padres ya le decían: “Buena gente ya son, pero…”. En repetidas ocasiones oí a mi madre, que a pesar de todo, nunca se arrepintió de haber ido al viejo molino. La abuela debía ser como el pan tierno, de lo buena que era, y el abuelo se distraía haciendo bastones a navaja y arreglando zapatos.[42] Sin duda que la vida en el molino, al hacerse cargo mis padres, sufrió un cambio radical. Las fincas había que labrarlas y ya no era lo que el abuelo quería ver: hierba para la yegua. Al que venía a moler se le atendía, pero no como hacía mi abuela, que a veces mientras esperaba el sujeto que le moliesen la carga, le hacía un huevo frito que equivalía a lo que cobraba por el trabajo. Los abuelos tenían por costumbre que cuando ya tenían un saco de grano, lo vendían y a vivir con lo que podían comprar.[43]

Extraído de las memorias de Luis (Oreitia 1923 - Gasteiz 2015)

“Día del Ahorro” Heraldo Alavés : Nº 8651 - 1929 Octubre 30 .

[1] El ferrocarril llegó a la entonces pequeña ciudad de Vitoria en 1862 con la apertura del tramo Miranda de Ebro-Alsasua de la línea férrea que unía Madrid con la frontera francesa. La estación apeadero de Oreitia se inauguró el Día del Caudillo, 1 de Octubre de 1951 con la presencia del Gobernador Civil y autoridades.

[2] Contaba que pasaba mucho miedo cuando, siendo crio y de noche, le mandaban ir cerrar la comporta del canal y abrir los aliviaderos para evitar las avenidas de agua. El recorrido de ida y vuelta le suponía andar 1.300 ms. En casa le decían que, para quitar el miedo, “lo mejor era ir silbando”.

[3] Antes se festejaba el 6 y el 9 de enero bajo la advocación de San Julián y Santa Basilisa, titulares de la parroquia. Julián y Basilisa fueron una pareja de esposos, que vivieron entre los siglos III y IV en Egipto, durante el reinado de Diocleciano. Esta es la leyenda: forzado a casarse por su familia, Julián, que había hecho voto de castidad, se puso de acuerdo con su esposa Basilisa, que también quería consagrarse a Dios, y preservaron su virginidad durante toda su vida”. La información sobre su vida proviene de las actas del martirio, muy exageradas e inverosímiles.

[4] Eran cuatro las primas "Aguirre Saez de Asteasu" de Adana: Mercedes, casada con el veterinario Jose Azurmendi Ruiz de Mendoza y fallecida en Dulantzi en 2014-05-28 a la edad de 95 años, y Elena que casó con el boticario de Dulantzi. Las mayores eran Mª Josefa y Mª Jesusa.

[5] Las crecidas se llevaban por delante las presas que en la mayoría de los casos estaban construidas de madera. Es de suponer que en esta época la presa fuera de piedra pero, no obstante, había que controlar el cierre del canal o su derivación en las crecidas.

[6] Casa-torre de los Guevara-Lazarraga y más tarde Palacio. Reformado en el siglo XVI, conserva los escudos de los Guevara y Lazarraga. Hasta 1750 es su propietario a Juan Antonio Fernandez de  Apodaca y Velez de Guevara (1731) Gobernador de Cieza que arrienda molino y torre a los Gabiria. En 1785 es propietario del mismo Francisco Javier Díaz de Arcaya vecino de Oñate  y en 1865 Marcelino Díaz de Arcaya Gastiasoro vecino de Vitoria. En 1905 el marqués del Fresno, Patricio Dávila y Garvey es su propietario.  Natividad Verastegui y Velasco hereda el título y continúa con Jesús Díaz de Arcaya y Verastegui desde el  1974.

[7] Luis Ruiz de Ynfante San Juan (Oreitia 1894-06-21) era suegro de Amparo Aguirre, la hermana de Luis. Ella había casado "por amor" con un hijo de "Infante" bautizado como "José María", por lo que pasó "del molino al palacio" donde con el tiempo criarían doce hij@s. Su suegra era Josefina Hilaria Gonzalez de Langarica Saez de Cerain (Oreitia 1897-03-16). Tod@s bautizad@s en Oreitia.

[8] En los años que nos ocupan, detenta la propiedad  el llamado "Barón de Arcaya" Francisco Díaz de Arcaya y Verástegui, II Marqués de Belveder hasta 1955, hijo de Natividad Inocencia Luisa de Verástegui y Velasco, XI Marquesa del Fresno  y casado con Concepción García-Brabo y Niño.

[9] El propietario reprochaba al abuelo Angel que plantara sólo frutales. Desde siempre se consideraba que los frutales y sus frutos pertenecían únicamente a los renteros, no así cualquier otro tipo de árbol. El abuelo era un experto injertador y cuidaba con esmero los frutales, no así otros árboles que le molestaban y, que no pudiendo cortar sin permiso del dueño, los secaba, previamente barrenados, introduciendo dientes de ajo.

[10] Un "cubo" de mediana proporción podía alargar el periodo de molienda en dos meses al menos. Llamado de diferentes maneras -charca, arca, antepara, represa- es el depósito construido al final del cauce, cuya función es almacenar una cierta cantidad de agua capaz de surtir la maquinaria del molino en época de escasez o estiaje.

[11] Se trata efectivamente de 9 hectáreas, o lo que serían en Araba 36 fanegas (2.500 metros = 1 fanega). Aunque una parcela y la huerta adosadas ambas al molino sumaban  unos 1.000 m2. Debemos tener en cuenta que el cubo y el cauce tenía una anchura de 660 metros de longitud hasta su presa de “nueve metros de ancho”,  ya en la jurisdicción de Burgelu, que discurría "por terreno propio y por Oriente y Poniente terreno labrado también propio", tomando las aguas de  "el rio caudal titulado Chinchetru" (Inventario de Marzo de 1897 después de hacer obras en 1883 para añadirle el tercer par de piedras).

[12] Se refiere a que han aumentado por la cantidad de sedimentos de limo y arena que el cauce fluvial en su largo discurrir ha aportado  a lo largo de los siglos. Según Madoz, "el terreno de Oreitia es arenisco... se produce trigo, maíz, patatas, cebada, avena, alholva, yeros, habas y mijo; cría de ganado vacuno, caballar y lana;  caza de codornices, perdices, tordas, palomas, tórtolas y liebres; pesca de anguilas, barbos, loinas y cangrejos; además hay 2 molinos harineros en buen estado".

[13] Censos: en  1800: 25 vecinos y en 1960: 94 habitantes. Según  Madoz en 1850 eran 16 vecinos  con un total de 119 almas. "Tiene 28 casas, inclusa la municipal y cárcel; escuela de primera educación para ambos sexos, frecuentada por 30 alumnos".

[14] Adosados a los muros siempre había "bordes" para dejar aperos, leña, maquinaria, gallinero, conejera, etc. En el molino, según comentaba Luis, el perro pasaba toda su vida atado a la cadena y ni siquiera le ponían nombre. Es reveladora la sentencia materna: ¡Satisfacciones, ni al perro!".

[15] En Araba recibe el nombre de “portegado” (tejavana, cobertizo) proveniente del latín “porticus” (atrio).

[16] Gloria contaba que tenía claro que no quería casarse con un  labrador, y que las labradoras que tenían su misma intención se interesaban sobre todo por los que iban al baile vestidos con mono de trabajo y camisa blanca. Luis que tenía experiencia, buena letra y sabía “picar las piedras”, había ya encontrado trabajo en la empresa vitoriana de “pastas para sopas Bantu” como “oficial molinero”, (1948-1963) y acudía a los festejos “luciendo su nuevo estatus”.

[17] El canal también llamado  "calce, cauce, regadera o acequia" estaba elevado y discurría por el otro lado de  las vías del tren unos 660 ms., desde la toma de Burgelu hasta cruzar por debajo las vías poco antes de entrar en el cubo del molino. Todavía se puede ver en las fotos aéreas del vuelo americanas de 1956-57. En ellas son evidentes los tejados adosados  al edificio principal. Supongo que el primer añadido fue hacia el Poniente para ubicar la tercera piedra en 1883. En 1897 la casa molino se describe "sita en el término de Zalonguea señalada con el nº 1 que mide  un área y 80 centiáreas de superficie (180 ms.) y consta de piso bajo y principal con sus pertenecidos...."

[18] Procrearon ocho hijos y dos hijas, pero la primogénita  falleció a los pocos meses.

[19] Bernardino (1852 – 1935) por tanto, con 83 años, murió en el molino de Oreitia. Su esposa Gregoria  Garcia de Vicuña  (1852-12-24) falleció el día 6 de Enero de 1920 a la edad de 68 años en Argandoña.

[20] Bernardino Quintana Sae(n)z de Ybarra (Andollu 1852-05-20 / Oreitia 1935). Casó en 1873-01-20 con Gregoria Narcisa Garcia de Vicuña Ruiz de Gauna, (Zuazo de San Millan 1852-12-24 / Argandoña 1920 01-06). En 1910 aparece donando 0,50cms junto al resto de la familia: su mujer Gregoria y los hij@s Antonia, Ramona y José, cada uno con 0,10 cms. (Heraldo Alavés  nº 3003 - 1910 Septiembre 20) "Suscripción popular en apoyo de las Juntas católicas Vasco-Navarras procesadas".  

[21] Procrearon 12 hij@s  de los cuales sólo siete sobrevivieron y tan sólo cinco esposaron. Dos varones medraron, pero  uno, de nombre Atanasio (1879-1902), según la prensa de entonces falleció soltero a los 23 años “cuando estaba pasando una temporada” en Argandoña (1902-03-07) ¿....?* , quedando el benjamín José Serapio (1894).  *Heraldo Alavés : nº 11299 - 1927 Marzo 08 "Vitoria hace 25 años"

[22] José Serapio 1894-11-14 es el único varón que sobrevivió y casó (12/02/1923) en Gasteiz con la tia Timotea Simona Ibañez de Garayo (nacida el 24 de enero de 1897 en Audicana) a la que la familia la catalogaba como "una lianta". José, como toda la familia, era de ideología tradicionalista. Declarado exento del servicio militar, trabajó como listero en el “Ancora” de Abetxuko. No llegaron a tener descendencia pero atendían a una persona incapacitada. Edificaron una casa en Abetxuko y en 1941 José solicitó permiso de acometida eléctrica en la vivienda. En 1943 puso en venta ocho fanegas de tierra que tenía en Argandoña. Los siguientes años aparece haciendo trámites con la corporación como alcalde del Barrio.

JOSE QUINTANA GARCIA DE VICUÑA, VECINO DE ABECHUCO, SOLICITA AUTORIZACION PARA EL CIERRE DE UNA FINCA DE SU PROPIEDAD SITA ENTRE LOS KMS. 5 Y 6 DE LA CARRETERA DE VITORIA A BILBAO (VIZCAYA), POR BARAMBIO (08-11-1940 28-11-1940 DAIC00016 046000 Unidad documental)

JOSE QUINTANA GARCIA DE VICUÑA, VECINO DE ABECHUCO, SOLICITA PERMISO PARA CONSTRUIR UNA ACOMETIDA DE AGUAS EN SU PROPIEDAD  (22-12-1941 21-04-1942 DAIC06198 053000 Unidad documental)

JOSE QUINTANA GARCIA DE VICUÑA, VECINO DE ABECHUCO, SOLICITA PERMISO PARA EFECTUAR EL TENDIDO DE UNA LINEA DE BAJA TENSION PARA SUMINISTRO ELECTRICO DE UNA CASA DE SU PROPIEDAD .

[23] En realidad era Gregoria Narcisa Garcia de Vicuña Ruiz de Gauna (1852-12-24) que casó (1873-01-20) en Zuazo de San Millán (Donemiliaga) con Bernardino. Como la madre de Bernardino había fallecido tras el primer parto (de Petra Saenz de Ybarra  Lopez de Audicana,  bautizada en Azaceta en 1825-10-19 y fallecida de sobreparto en 1852-05-20), su padre Raymundo Quintana Ruiz de Zuazo (Arriola 1826 / 1896 Argandoña) casó a los tres meses (1852-08-16) en segundas nupcias en Andollu (con Juliana Martinez de Zuazo Martinez de Yjidua  bautizada en Argandoña en 1828-03-16). Bernarda (Argandoña 1880-08-20), era hermana de su madre Antonia y cuarta hija de Gregoria y Bernardino, Se dice que "malcasó" y vivió en Askartza con Domingo Jimenez de Aberasturi (Ascarza 1884-12-19). Poco sabemos de ella, parece que ejerció como "partera". Consta que un hijo de ambos, Jesus Santos Jimenez de Aberasturi Quintana, casó con Mª Rosario Saez de Camara Ortiz de Murua. Era hermana del tío Jesus, que casaría en 1931 con Carmen, hija mayor de Antonia Quintana y Angel Aguirre. (Heraldo Alavés nº 8947 / 1930 Octubre 25) 

[24] Antonia Quintana Garcia de Vicuña Saez de Ybarra Ruiz de Gauna (Argandoña 1887-11-08 / 1973 Gasteiz). Casa hacia 1911 con Angel de Aguirre Ortiz de Zarate Guevara Gaviria (Oreitia 1886-08-03 / 1933) hijo de  Esteban Aguirre Guebara y de Maria Concepción Ortiz de Zarate  Gabiria,  casados en 1872-11-30 en San Vicente Mártir de Gasteiz.

[25] Antonia Quintana  al fallecimiento de su padre Bernardino Quintana  Saez de Ibarra (1852-1935, con 83 años), el  28 de Junio de 1935 recibe la hijuela correspondiente: “en metálico 42,27 pts. y 15.430 m2  en  heredades que hacían un total de 1.367,27 pts.” Antes, a la muerte de su madre Gregoria  Garcia de Vicuña  Ruiz de Gauna (1852-12-24) fallecida el día 6 de Enero de 1920 a la edad de 68 años, había recibido en  Marzo de 1922 la hijuela materna que “fue una cantidad en metálico de 1.516,20 pts.”

[26] Tenían un gran telar para tejer lana y lino, que siempre manejaba el abuelo Bernardino.

[27] Se quedó soltera y en 1910 aparece en la “suscripción popular a las Juntas Tradicionalistas”. Es probable que falleciera  en Argandoña poco antes de la guerra, pues no aparece en las “contribuciones” para la causa fascista de 1936. No así su hermana María Loreto (1889-12-10) que tras enviudar poco antes (de Isidro Fz. de Mendia Ruiz de Larrea, bautizado en Zurbano en 15-05-1888)- y con dos hijos e impedida, “malcasó” en 1931 en Argandoña con su criado -Nemesio Jausoro- con el que no tuvo descendencia. A su muerte, su hijo Jacinto heredó la casa materna en Argandoña.  María, al inicio de la guerra,  adoptó o más bien acogió una niña de Zestoa (Blanca Zubia), que adoraba como hija propia. "Blanqui" siempre fue considerada como hija y hermana. Años más tarde toda la familia pasó  un "viacrucis", y sobre todo "la tía María" cuando "se la arrebataron" tras ser reclamada por su familia biológica. Con el tiempo, Blanca esposó con Gabriel Peña y, más tarde (16 de mayo 1980-05-16), uno de sus tres hijos fue asesinado "por error" reconocido por ETA en un comunicado emitido días después. Ceferino Peña Zubía, de 29 años, estaba casado con Pilar Osa y tenían una hija (Cristina) de tres años. Había residido toda su vida en Arrona y no se le conocían ideas políticas definidas ni estaba afiliado a ninguna organización. 

[28] Con siete años ya la enviaban con una onza de chocolate con pan y, excepcionalmente con un huevo cocido, para cuidar el rebaño que pastaba en el monte de Estibaliz. Era buena lectora y siempre estuvo abonada al “El Promotor” y “Estibaliz”, prensa cristiana de la época. Acostumbraba a dirigir el rezo diario del rosario en familia y siempre acudía a la iglesia con su "libro de oraciones y su mantilla negra".

[29] Contaba que ella, junto con el rebaño, utilizaba el abandonado templo románico para refugiarse cuando las tormentas del verano arreciaban.

[30] Embestir [un animal], con sus cuernos, contra algo o alguien, especialmente si es sin gran fuerza.

[31] Una mota es una elevación de terreno de poca altura, con la que se pretende detener el agua y evitar así, que se inunden los campos de cultivo y las poblaciones aledañas al cauce del río.

[32] --Angel (1886-08-03) casa con Antonia Quintana Garcia de Vicuña Saez de Ybarra Ruiz de Gauna. --Enrique (1888-07-16) casa en Adana con Herminia Asteasu. -- Mª Amparo  (1890-10-31) parece que falleció antes de la pubertad (¿tras quemarse junto al fogón bajo?  --Juan (1893-01-27) casa en Argandoña con Tomasa Gimenez de Aberasturi Velez de Mendizabal y se traslada a Bilbo donde trabaja en la "Fábrica de Mechas") Hijas: Maria, Sole, Blanqui. --Maria Luz (1896-06-01) que casa  con Felix  Lahidalga en Leorza muriendo ambos de “gripe española” en 1919.  Dejaron huérfano a un niño de pocos meses "Cándido Lahidalga Aguirre" que fue adoptado por su tío Mariano Lahidalga Otazu. Cándido, "quinto" del tío Moisés, trabajó como funcionario en el "Instituto Nacional de la Seguridad Nacional". Su hija Lola era una VTV muy conocida.

[33] Esteban de Aguirre Guebara (Dulantzi 25-12-1845) casa (Gasteiz 1872-11-30) con Mª Concepción Ortiz de Zarate Gabiria (Oreitia 1852-12-8). Hija de Yldefonso Ortiz de Zarate Fernandez de Gobeo  (Gasteiz1823-01-24) y de Agueda Gabiria Gobeo (1823-02-05) vecina de Oreitia. Agueda e Ildefonso procrearon siete hijos y siete hijas en el molino.

[34] Heredades que constan en el testamento de Angel Aguirre, recibidas de su abuela Agueda Gaviria y Gobeo (1888-03-03), en términos de la jurisdicción de  Oreitia y Matauco: Padrucuelo (100 pts.) y Baseverevilla (100 pts)”.

[35] “La Conce” siempre acudía a su llamada para atenderlos bajo el “portegado”, contrariando a su marido que no cesaba de repetirle: “por la caridad entra la peste”. Una vez le llegó un pobre al molino y demostrando ser un pariente lejano de la familia hizo valer su derecho a ser atendido en el interior. La abuela lo acomodó en la mesa de la cocina. Su hijo Angel “vareó” en cierta ocasión a un pobre “impertinente” y, en su lecho de muerte, no tuvo sosiego recordando la cita: “Os aseguro que lo que hicisteis a unos de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” (Mateo 25:37-40).

[36] Era normal que el molinero de entonces estuviera capacitado para reparar su molino y fuera buen profesional en el picado de las piedras y su mantenimiento. El oficio de molinería se transmitía de padres a hijos y todas las familias molineras tenían parentesco entre ellas. 

[37] Antes del descubrimiento de América la alimentación era pobre, y los tres alimentos básicos fueron las habas, las castañas y el mijo (borona). Tras su extensión en el siglo XVIII, el maíz sustituyó al mijo y al trigo en la dieta como una nueva versión de alimento para personas y animales. 

[38] Se trata de una torta elaborada a base de harina de maíz y agua -que en ocasiones también lleva harina de trigo y algo de sal-. El talo es al País Vasco lo que la arepa a Venezuela o la tortilla de maíz en Centroamérica.

[39] La molienda se pagaba en especie y, este pago, constituía “la maquila”. Esta palabra viene del árabe makilah (medida). En 24 horas un molino con piedras de 90 cms. molturaba aproximadamente, en una sola pasada, 1.450 kgs. Muchos desconfiados clientes pasaban la noche y controlaban de cerca la cantidad y calidad de la molturación. No obstante el molinero estaba obligado tener “balanzas, pesas y cajones de medida” para evitar suspicacias.

[40] Echaban mano de recursos como la pesca, la huerta y el gallinero. En muchos arrendamientos de molinos se prohibía tener aves de corral. Luis comentaba que en el molino para recogerlas al anochecer, “les echaban lo que hubiera en el arca harinera en ese momento” y que cuando secaban el calce o el cubo para limpiar, y les daban a comer cangrejos,  “ponían huevos con yemas verdes”. Tuvo que venir la abuela Antonia para poner “firmes” a l@s del molino y labrar las tierras anexas al cauce para cosechar cereal y maíz. Se decía que por entonces su casa materna de Argandoña era “de más de dos rejas” en referencia a los arados que manejaban.

[41] Cuanto menos, resulta llamativo que Esteban nacido en Dulantzi (1845), no fuera a la escuela. “Libramiento de 1.300 reales expedido por el alcalde constitucional de la villa de Alegría, Pedro Sáez de Heredia, en favor del maestro de primeras letras Jose María López de Alegría, como abono de su salario  1821, diciembre, 27”. ATHA-FHPA-DH-3-2-41 (folio 43)

[42] De Bernardino cuentan, que era tanto el  tiempo que pasaba haciendo bastones a navaja, que tenía hecho un agujero en la pared de la cocina para encajarlos. Y de la “la Conce”, que no paraba de asistir cristianamente a pobres y agasajar a todo el que acudía al molino.

[43] En el Diario La Libertad de 1923 julio 13, aparece junto con otros “…… y Doña Concepción Ortiz de Zarate, que solicitaron se concediese la redención de censos.” Los censos fueron una institución utilizada en tiempos medievales y modernos, en Europa y América. Se parecía al actual préstamo hipotecario, salvo que el deudor conservaba plenos derechos sobre el inmueble gravado. Parece probable, que la deuda del préstamo era antigua y, que Antonia y Angel, la cancelarían al fallecimiento de la abuela Conce (¿1923?). Ambos, aparte de trabajar duro, eran muy buenos ahorradores. En 1929 aparecen entre los premiados por la “Caja de Ahorros y Monte de Piedad de la Ciudad de Vitoria” en la lista de premios concedidos con motivo del “Día del Ahorro”.





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