(Oreitia 1905- 1933) El Bolintxo y las tribulaciones de Simón.


 Boreuma / Bolintxoa

Año 1599.- ...."media bica de molino del molino de dho lugar de oreytia llamado boreuma* que está entre dho lugar de oreytia y el de mataucu en la Ribera que baxa por los dhos lugares" que vende el presbítero beneficiado de la iglesia de Añua (Juan Gonzalez de Troconiz) al también presbítero beneficiado de la de Oreitia (Pedro Belez de Guebara) en la cantidad de 17 ducados.             
* Del euskera "borua" = el molino. (errota, bolua, bolina, iharea - igara)
AHPA Prot. nº 4.724 / 1599-10-20 / Escr. Juan Gez. de Argandoña.
                                       
 
La pérdida y el recuerdo del padre

Extraído de las memorias de Luis (Oreitia 1923 - Gasteiz 2015)

Mi padre[1] me inculcaba mucho el respeto a todos, pero de manera especial a la madre[2]. Me advertía mucho del cuidado que había que tener y el trato con otros. Estos son algunos de los hechos que resaltaban más su carácter: 

“Era el caso que, con un vecino, Simón Matauco,[3] no tuvo buena relación. Esta relación había sido mala por cosas de ninguna importancia, cosas de pueblo.[4] Estando en cama lo llamó y le pidió que por favor se entrevistase con él, no sé a través de quién[5]. Este Simón acudió y le pidió que por favor quería despedirse de él antes de separarse, diciéndole le diese la mano en son de paz[6] porque se iba en el tren de la mañana y tal vez él en el correo de la tarde.”[7]

Le había visto yo pegar a un pobre.[8] Era un pobre mendigo navarro y llegó a casa y yo no sé si le dieron algo. Posiblemente no, porque mi padre y mi madre estaban segando el trigo cerca de casa. El pobre empezó en alta voz a decir que ojalá le habría apedreado el trigo como en algunos sitios de Navarra y alguna frase más.[9] Mi padre al oír aquello saltó de la máquina segadora[10] y con el palo que arreaba los bueyes le dio un latigazo en la espalda. A los pocos días, luego, me decía: Luisito me has visto pegar a un pobre. Jamás en tu vida hagas esto, porque dicho acto temo no poder pagarlo con un cáncer.[11]




[1] Angel Aguirre Ortiz de Zarate Guevara Gaviria (Oreitia 1886) era el molinero de Oreitia.  En mayo de 1933 fallece a los 46 años cuando a su benjamín "Luisito" le faltaban cuatro meses para cumplir 10 años.

[2] Antonia Quintana Garcia de Vicuña Saenz de Ybarra Ruiz de Gauna (Argandoña 1887-1974 Gasteiz) quedó viuda a los 45 años con siete hij@s que sacar adelante, y falleció con 86 años.

[3] Simon Fernandez de Matauco Ochoa de Eguileor (Oreitia 1856) casado hacia finales de 1876 con Gregoria Maria Lopez de Gauna Diaz de Monasterio Guren (Urizar 1855) y que bautizaron a partir de 1878 ocho hij@s en Oreitia. La mala relación se arrastraba desde el abuelo Esteban (Oreitia 1845), y por tanto once años mayor que Simón que rondaba los 77 años por entonces (1933).

[4] Desde Oreitia, por un camino que bordea el rio en dirección a Matauco, y en un bello paraje, se conservan las ruinas de otro antiguo molino hoy denominado "Bolintxoa". Perteneciente a 36 socios -“viqueros”- de tres pueblos (Arbulo- Matauco-Oreitia)su mantenimiento se hacía muy difícil  por no tener un molinero específico y andar de mano en mano. Por entonces, recurrieron a Esteban, padre de Angel, para su reparación. Pronto se averió de nuevo y derivó en una serie de acusaciones y enfrentamientos especialmente con Simón, uno de los socios.

[5] Quizás el párroco Don Crescencio Montoya Gonzalez de Betolaza, nombrado diácono en 1927. El 25 de septiembre de 1936 donó 25 pts. “a la cruzada por la religión, la patria y la civilización” y aún continuaba en Oreitia en 1939. Murió en 1945 siendo párroco de Otazu a los 44 años de edad. Hijo de Francisco Montoya Villanueva y Manuela Fernandez de Betolaza Urbina casados en Anda (1887-01-08). Tasó y cobró los gastos del entierro de Angel por un valor superior a 300 pts. en el año 1933.

[6] Ambos eran dos gallos de cuidado. La enemistad entre ambas familias derivaba de agresiones y circunstancias que llegaron a ser recogidas por la prensa de la época.

[7] Era evidente que Simón, que en ese momento tenía 77 años, estaba también a punto “de coger el último tren”.

[8] Pululaban "mendigos o pordioseros ambulantes" según recoge la prensa de la época, pidiendo limosna (pan y vino) en pueblos y molinos, o buscaban abrigo en los cobertizos ("bordes") para no morir de frío. Sorprendidos por los dueños escapaban lesionados. "Quien a un pobre cierra la puerta, la del cielo no hallará abierta" reza el refrán. Pero ya por entonces aseguraban en el molino  “que por la caridad entra la peste".

[9] La pobreza venía siendo un problema que amenazaba a tres cuartas partes de la población. La mala cosecha de 1930 continuó con la crisis industrial y de la construcción al año siguiente. La salida fue rápida por la excelente cosecha de 1932. Tras una recaída en 1933, su recuperación se consolidó en 1934 por otra gran producción agraria. Las cifras macroeconómicas muestran que la Segunda República no causó la crisis económica, que ya venía de antes. Entre 1931 y 1934, los ministros de Hacienda incrementaron el gasto público en un 25% para combatir el desempleo e invertir en infraestructuras y educación.

[10] Un mecanismo, adosado al eje de la rueda hacia girar varias cuchillas permitiendo el corte del cereal. Cuatro rastrillos de madera giraban en sentido circular, meciendo sobre el peine de cuchillas el cereal para ser segado y uno de estos rastrillos, en una de las vueltas, se deslizada sobre el tablero arrastrando la mies sobre él y arrojándola al suelo. Se utilizaban "las de Ajuria" construidas en Vitoria por los años 1930-40. La "Fundición Ajuria y Urigoitia" nació en Araia en 1848 y se mantuvo durante 137 años, hasta 1985. La factoría de Gasteiz creada en 1911, contaba con casi mil empleados en el año 1954.

[11] Siempre muy delicado con las digestiones, falleció el 30 de mayo de 1933 a los 46 años a consecuencia de un cáncer de estómago tras meses de postración.
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Las tribulaciones de Simón

El "Heraldo Alavés" (nº 1243 / 1905-1-20) publicaba esta noticia por hechos acaecidos cinco días antes en la taberna de Oreitia:

(...al vecino Simón Fernandez de Matauco)

Los protagonistas

El herido en realidad se llamaba Simón Fernández de Matauco de 49 años[1] y los agresores eran Angel Aguirre Quintana[2] y Pedro Alzola Aguinaco.[3] Pero, como veremos después, también Esteban[4] de 60 años y padre de Angel, participó en “la paliza”.

Antecedentes

El origen del conflicto que se traían Esteban y Simón, estaba relacionado con el molino comunal[5] conocido  como “Bolintxo”. Es de suponer que la presidencia de la “Junta” de dicho molino correría por entonces a cargo de Simón. 

Por otra parte Esteban era el bregado molinero "del molino del Marqués", con todas las habilidades que se requerían para poder mantenerlo operativo y reparar sobre la marcha cualquier avería que surgiese cuando el rio bajaba a rebosar. 

El Bolintxoa[6] pertenecía a 36 soci@s (viquer@s) de tres pueblos,[7] y la parte (vique), que tenía en propiedad cada un@, estaba ligada a la casa, de tal modo que cuando ésta se vendía, se traspasaba el derecho para moler en el mismo.

Pero al ser tantos los socios que molían y muy pocos los que se preocupaban de su mantenimiento, el resultado era que se averiaba y no les quedaba otra que acudir al molino de Esteban, o bien solicitar sus servicios para repararlo. 

Así aconteció que un año antes, Simón solicitó los servicios de Esteban para su puesta en marcha. Pero como al poco tiempo se volvió a averiar, a Esteban no le pagaron.

Según se cuenta en la familia, pasaba el tiempo y un día merendando como de costumbre en la taberna[8], reclamó a Simón el pago del arreglo. Pero éste se negó en redondo achacándole que lo había hecho mal aposta, para que todos l@s soci@s recurrieran a su molino. 

Esteban encolerizado, tiró de  navaja hiriéndole levemente “con una puntada”[9] y Simón le puso una denuncia por agresión con lesión. Esteban, fue condenado a compensarle con una cantidad de dinero, sin embargo se negaba a pagar la multa con la excusa que era “un rentero sin propiedades ni bienes”.[10]

Simón entonces le pidió a cambio la yegua sabiendo que ésta, sí era de su propiedad.[11] Esteban terco, descendiente de los viejos hidalgos de Azua,[12] no quiso ceder ni privarse así sin más de su cabalgadura[13]

Consecuencias

A Esteban le retiraron la acusación y Angel acabó condenado e ingresó en la "cárcel de La Paz"[14] con una condena de un año, 8 meses y 21 días[15], más el pago de una indemnización por las lesiones infligidas a Simón. 

Tras pasar un año en la cárcel y cumplir 21 años, es lo más probable que  entró “por sorteo” en el reemplazo de 1907[16], siendo destinado al “regimiento de Cuenca Nº 27” o al “de Guipuzcoa Nº 53”, acantonados ambos en Gasteiz.

Sirvió como asistente u ordenanza[17], y pasó un tiempo en Melilla entre 1908-1910[18] sin entrar nunca en combate. Volvió al molino y al año se casó.[19]
 

[1] Simon Fernandez de Matauco Ochoa de Eguileor (Oreitia 1856) casado hacia finales de 1876 con Gregoria Maria Lopez de Gauna Diaz de Monasterio Guren (Urizar 1855) y que bautizaron a partir de 1878 ocho hij@s en Oreitia.

[2] Angel Aguirre Ortiz de Zarate (Oreitia 1886-1933) era el hijo mayor de Esteban Aguirre Guevara (Dulantzi 1845) casado allí (1872) con Mª Concepción Ortiz de Zarate Gaviria (Oreitia 1852) rentera del molino del Marqués de Oreitia.

[3] Pedro Alzola Aguinaco (Oreitia 1878) casado hacia 1910 con Paula Olazabal Gonzalez de Alaiza (Ullibarri de los Olleros 1883) residieron con los suegros en Oreitia. Hijo mayor de Eusebio Alzola Ybarreta Lopez de Heredia (Luzuriaga 1850 / 1922 Oreitia) y Eusebia Aguinaco Salazar (Zurbano 1854) que criaron nueve hij@s en Oreitia. Eusebia era tía de la abuela Micaela Aguinaco Lopez de Aberasturi (Zurbano 1888) madre de Gloria Alvarez de Arcaya Aguinaco, casada (1949) con Luis Aguirre Quintana. También Eusebio y Eusebia fueron padres de Antonina Alzola Aguinaco (1886) que casó en Zurbano. Una de sus hijas, Petra Ruiz de Arcaute Alzola, casó (1942) con Félix Aguirre Quintana, el hermano mayor de Luis.  También Vicenta Anastasia Ruiz de Infante San Juan casaría con Carlos Alzola Olazabal, hijo de Pedro Alzola Aguinaco (Oreitia 1878-10-1) y Paula Olazabal Gonzalez de Alaiza (Ullibarri de los Olleros 1883-08-03). 

[4] Esteban Aguirre Guevara (Dulantzi 1845)

[5]Sociedad de viqueros”

[6] Se alimentaba del río Alegria mediante el sistema de cubo o represa hoy en día colmatado. Hace más de 50 años su presa fue destruida y el molino quedó completamente cubierto por la maleza. Hoy en día su entorno ha sido desbrozado pero el edificio está en un estado lamentable. Movía dos pares de piedras moliendo de 3 a 4 meses con una potencia de 4 CV. Pero en 1932, con solo una piedra operativa, pagaba media cuota de 21,90 pts. por el uso exclusivo de los propietarios.

[7] Arbulo, Matauco y Oreitia. Situado a unos 500 m. en dirección de Matauco

[8] Aparte de la iglesia, la taberna era por entonces un indispensable punto de encuentro. Era también un negocio muy lucrativo puesto que el alcoholismo estaba muy extendido. En Dulantzi, un hermano de Esteban llamado también Simón, era a su vez expendedor de vino “al por menor” pero también “regentaba una cantina”.

[9] Era corriente tomar unos “cuartillos” de vino y comer un “zoquete” de pan traído de casa junto con algo para acompañar (cebolla, nueces, tocineta, chorizo, etc.). Las riñas y los desafíos eran habituales, y “el sacar a brillar las navajas” también.

[10] Parece ser que Esteban no ponía mucho interés en sacar provecho a toda la tierra de cultivo que entraba con la renta del molino (más de 8 hectáreas). Las moliendas eran estacionales, según el caudal del río, y los terrenos cercanos a la casa los reservaba para que pastara su yegua. De dinero contante andarían muy justos.

[11] En 1905, comprar en la feria una yegua percherona de 4 años costaba unas 500 pts. y 1.500 pts. en el año 1923. Era imprescindible para tirar del carro y en las labores agrícolas.

[12] Su padre Santiago de Aguirre y Uriarte (Orenin 29-12-1801 / 1880-08-05 Alegria) probó en Dulantzi su pertenencia en Azua “a la Noble Junta de Caballeros hijos dalgos titulada de San Martín de Moyo de esta referida Hermandad de Gamboa”. Para más consultas ir a la etiqueta “Ganboarrak” de este blog, titulada “(Azua - Orenin - Dulantzi 1830) Testimonio de nobleza de Santiago de Aguirre”.

[13] Entre otras cosas, en el pasado ser hidalgo suponía el compromiso de mantener caballo y armas. En el molino tenían una pistola que guardaban dentro del reloj de pared y que entregaron en la requisa de 1936.

[14] La cárcel se construyó entre 1858 y 1859. Fue la primera construida en España según “el sistema celular”, arreglado a un máximo de población de cien presos, que se podían colocar en sus correspondientes celdas, enteramente separadas e independientes. Situada en la antigua “Calle del Mercado”, hoy “La Paz”, se derribó en el año 1974. Su planta era radial o en forma de cruz, obra del arquitecto de la provincia Martín de Saracibar, y más tarde fue modelo de la "Cárcel Modelo" de Madrid.

[15] Las crónicas familiares dicen que pasó al menos un año, y que aprovechó el tiempo para aprender a elaborar cuerdas e instruirse. Tenía una buena letra sin faltas de ortografía (basta ver la carta que le escribió a su hijo Moisés). Se informaba mucho con los periódicos editados en Madrid que le pasaban el cura o el médico.

[16] Quizás se presentase como voluntario. Eran tres años de servicio activo. La universalización del servicio obligatorio no entró en vigor hasta Octubre de 1910.

[17] Es imposible saber con quién, puesto que por entonces el ejército estaba “infestado” de oficiales. En el mejor de los casos con el general Pedro Ayala Mendoza (Gasteiz en 1847) pues desfiló en Vitoria (3/5/1910) con el regimiento de Cuenca Nº 27 a su vuelta de la 2ª Campaña de Melilla.

[18] Los continuos ataques de “los rifeños” obligaron a aumentar tropas. Para evitar la caída de Melilla se intensificó su número con más de 35.000 hombres a partir de 1909, cuando las tropas españolas fueron derrotadas en el “Barranco del Lobo” ocasionando numerosas bajas.

[19] Con Antonia Quintana Garcia de Vicuña (Argandoña 1887-11-08) en la iglesia de San Vicente (Gasteiz 20-5-1911).

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"El Heraldo de Alavés" narra el juicio del 23 de octubre de 1905


Heraldo Alavés : Diario independiente de la tarde: Año V Número 1466 - 1905 Octubre 23

No acaban los disgustos para Simón

La Libertad nº 8554 1916 - Septiembre 20

Simón e hijo la arman

Heraldo Alavés nº 114617 - 1927 Octubre 14

Josefina Hilaria Gonzalez de Langarica Saez de Cerain (Oreitia 1897-03-16) era la más pequeña de un total de 9 herman@s, del matrimonio de Martin Gonzalez de Langarica Lopez de Gastian (Gordoa 1847-06-10) y Ceferina Saenz de Zerain Diaz de Otalora (Oreitia 1859-08-26) casados hacia 1878.
Juan Fernandez de Matauco Lopez de Gauna (Oreitia 1884-10-24) era el primer varón detrás dos hermanas. Hijo de Simon (Oreitia 1856) y Gregoria (Urizar 1855) casados a finales de 1877 bautizando ocho hij@s en Oreitia.
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Heraldo Alavés nº 2518 - 1909 Mayo 06

La cárcel a finales de siglo XIX 
Fotografía de Basilia Tarrios, «Viuda de Zaldua»



  Bolintxo  (Año 1932 -  GeoAraba)


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