(Oreitia 1822) Nicolas Gaviria "un molinero faccioso" (Diario de Barcelona nº183)






 

Nicolas  Gaviria  Gaviria [1] nace en  1790-03-26  en Oreitia donde fallece con 53 años (1843). Casa (Oreitia 1816-03-13) con Maria Angela Martinez de la Idalga Ortiz de Zarate  (Azua en 1794 -1848 Oreitia)[2] y bautizan tres hij@s.

Nicolás, que rondaba los 32, lleva seis años casado cuando deja mujer y  una hija de dos años para enrolarse en 1822 en la partida "realista"[3]. Tal vez presionado por el administrador del noble propietario rural[4] y de paso agradarle para garantizar la continuidad de toda su familia en una vitalicia renta del molino y sus propiedades[5].

El mes de  julio de 1822, marcó  el inició de la segunda insurrección armada[6], de ahí que las incorporaciones se realizaran a lo largo del mes anterior.[7] Durante la primera, en la Llanada alavesa la partida de los sediciosos instigados entre otros[8] por Manuel de Luzuriaga, cura de Burgelu[9], por el escribano Trifón Ortiz de Pinedo[10] y por el maestro Lorenzo Galatas[11], ambos de Dulantzi, había tenido un final trágico[12].  Es más que probable que Nicolás, arrastrado por las proclamas clericales que propagaban desde los púlpitos, hubiera ya estado bajo las órdenes de alguno de ellos  en el alzamiento del 21 de Abril de 1821[13]. Tras la capitulación, muchos aprovecharon el indulto, para seducidos o fascinados volver con más furor a la lucha después[14].

Bien sea por presión o convicción, Nicolás acude más curtido al emplazamiento de la  insurrección, cautivado por la aventura. Las autoridades le otorgan la  categoría de jefe de la partida “junto al hijo de un tal Pinedo”[15]. Es difícil saber a quién se refieren, pudiera tratarse de un allegado familiar de Trifón u otra persona del contorno de Oreitia con similar apellido.[16]

Un mes más tarde, el 17 de Julio de 1822, el “Diario Constitucional político y mercantil de Palma” se hacía eco de un parte emitido en Vitoria el 20 de Junio de 1822 por el general Miguel Lopez de Baños[17]  : “el teniente coronel D. Francisco Camilleri[18]……. después de continuas y penosas marchas pudo darles alcance en Larraona[19], Valle de Amescua…..y que los había batido completamente………matándoles 30 y entre ellos  al segundo cabecilla GABIDIA…..sólo 8 de esta banda pudieron salvar las vidas con la fuga”.


El mismo periódico publicaba un exhorto  de Manuel de la Ribaherrera[20], titulado “A los habitantes de la provincia de Vitoria”: “Ved en que ha quedado…….las necias esperanzas del infame GABIDIA y sus cómplices….En tres días han desaparecido como el humo. Jóvenes ilusos escarmentad en sus cabezas……..”


Parece que el apellido de Nicolás ha transmutado de Gaviria a “Gabidia”[21] en solo tres días dando por liquidado al rebelde. Pero resulta que el “abatido” en Larraona, vuelve resucitado como “Gaviria” diez meses después[22]. Y lo hace entrando a caballo en Gasteiz adelantándose  al  general Quesada[23]  el 11 de Abril de  tal como lo describe Eulogio Serdán en “El libro de la ciudad”:   


 

 







Finalmente el trienio constitucional liberal agonizó  tras la invasión, lo que permitió a Fernando VII restaurar el absolutismo e instaurar la represión contra los elementos liberales. En Araba fue nombrado diputado general Nicasio José de Velasco, pero quien verdaderamente rigió los destinos provinciales fue Valentín de Verástegui, hijo de uno de los firmantes “del manifiesto de los persas”[24]. Los facciosos habían ganado la partida y “los Gaviria” y  sus descendientes, continuaron por otros 140 años llevando sobre sus espaldas el molino……“del Marqués”.

No tenemos referencias de Nicolás durante esta época pero es de suponer que se integrase como oficial en  la milicia “Naturales Realistas Armados”[25]. 

Diez años más tarde, en octubre de 1833, Valentín de Verástegui [26] al mando de los mismos, se hizo con el control de Araba[27].  A los pocos meses  los integró  bajo el mando del general carlista Tomás de Zumalacárregui[28], quien en marzo de 1834, con la colaboración de Bruno Villarreal[29], intentó, por sorpresa, apoderarse de Gasteiz.

Nicolás  en la rebelión realista  ya había coincidido con Bruno y por tanto supongo que en su periplo carlista  seguirá unido a las órdenes de éste. Bruno no  acató el “Convenio de Bergara”[30]  atravesando la frontera junto con el pretendiente[31] el 14 de Septiembre de 1839.

El 25 de septiembre se rinde el castillo de Guevara[32], último reducto carlista[33]. A pesar de la derrota  no se acogieron al Convenio en un primer momento, y siguieron resistiendo. Al frente de los mismos se encontraba Nicolás Gaviria[34]. Como homenaje sirvan estas palabras[35].




 

 

P:D: En el "palacio" de  Aberasturi, en su día propiedad del abogado del Estado y político integrista Francisco Diaz de Arcaya y Miravete se conserva "el retrato del último Gobernador del castillo de Guevara después de la capitulación de Bergara". (pag, 77 comentario del libro "Aberasturi" cuyo autor es Manuel Grisaleña Díaz de Otálora -  DFA 2007)

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[1] Hijo mayor de Vicenta Gaviria Ermua Landechu Marquinez (1756-1825) casada en Oreitia ((1788-09-15) con Luis Gaviria Lizarduy Diaz de Exidua Fernandez de Zurbano (1763–1836). Continúa al frente del “Molino del Marqués” de Oreitia, arrendamiento iniciado en 1731 por sus bisabuelos Juana de Landache  Guia y Carlos de Gaviria Axpuru. Entre los 71 aprehendidos en Agurain que se llevan presos,  se cita a un tal Valerio Landache, de Arroiabe  “…entre los 27 sugetos separados de los demás por considerárseles digno de mayor atención”. Era "sargento de resguardo" en Dulantzi y que en 1832 residía en "Greñu".

[2] Hija de Antonio Martinez de Laidalga Perez de Nanclares y de Thomasa Ortiz de Zarate Remirez de Ocariz, por entonces arrendatarios de la casa-molino “Arrigorria” de Azua perteneciente a una sociedad de “parzoneros  o viqueros”  de la Hermandad de Ganboa, que trabajaba  todo el año aprovechando el caudal del Zadorra.  Sólo le sobrevive una hija, Mª Dolores (1819) que casará en Gasteiz en 1841. Tal vez estaba emparentada con Francisco Mz. de la Ydalga,  cura faccioso de Marquinez también pasado por las armas.

[3] Entre 1820 y 1823 se ha restablecido la Constitución de 1812, instaurando una monarquía constitucional liberal. Esto marca el inicio de una verdadera guerra civil conocida como "la Guerra Realista". Las partidas realistas las integraban guerrilleros de ideología absolutista, alzados para restituir al rey el poder absoluto.

[4] Los “Diaz de Arcaya”, estaban emparentados en esta época con los “Velasco” y con los “Verastegui” que representaban la aristocracia terrateniente “ultrarealista”. Desde el 1785 era propietario del molino, Francisco Javier Diaz de Arcaya residente en Oñate. Le sucedió José Mateo Diaz de Arcaya residente en Aberasturi, que en 1816 era diputado de la junta de Hijosdalgo de Elorriaga y diez años más tarde procurador general de la misma. Accedieron al título de Marquesado del Fresno  y sus último palacios rurales se puede ver en Arkaia y Aberasturi.

[5] Eran varias  las familias vinculadas al mismo apellido que por entonces ocupaban la casa-palacio y la casa-molino repartiéndose  las labores agrícolas y molineras.

[6] Durante la primera, en Agurain el 19 de Abril “jueves de Semana Santa” de 1821, más de medio millar de jóvenes,  llegados de todos los pueblos de la Lautada, tomaron la villa y destituyeron a las autoridades municipales al grito de “viva la religión, viva el rey y muera la constitución”. Las tropas enviadas, dos compañías del regimiento de Cataluña,  entraron a saco el día 26 matando 18 rebeldes (“bandidos”) y  apresaron a  unos 500 jóvenes rendidos tras acogerse al indulto prometido.

[7] Nicolás comparte con su hermano Julián (1792-1844) el arrendamiento del molino, el Palacio y sus  heredades. Julián, dos años más joven que Nicolás, había casado en 1815 con Mª Santos Fernandez de Goveo Larrosa (1788 -1855). Una de sus hijas, Agueda Gaviria  Gobeo, (1823-02-05) con una descendencia  de 13 hij@s tomaría más tarde a su cargo el “Molino del Marqués”.

[8]  Numerosos eclesiásticos actuaban en la leva y en el sostenimiento económico de las partidas, a menudo, con la complicidad de las autoridades civiles y eclesiásticas. A Pedro Ruiz de Alegria, cura de Zalduondo y Galarreta, “dieron garrote” por conspirar. Gregorio de Luzuriaga, abogado en Agurain, también murió “a garrote vil”. Este último, titulado “comandante general de la división de Alava”, mandaba junto con Trifón “la gavilla de facciosos” desbaratada la tarde del 24 de Abril entre Legutio y Otxandio.

[9] Don Manuel de Luzuriaga, cura de Elburgo, "asistió el día de Sábado Santo por la mañana con otros conspiradores a Salvatierra; instigador metido en el complot de sedición". Y por el mismo motivo, tanto  él como el maestro de Alegría, fueron  apresados y llevados  a  Vitoria.

[10] Trifón Martín  Ortiz de Pinedo Ruiz de Alegria Ortiz de Guzman Martinez de Eguia (Gasteiz 1778-1821 Otxandio).  Casa en Elburgo en 1805 con Mari Ana Ruiz de Luzuriaga Aberasturi Guebara Ladron de Guebara (Elburgo 1772- ¿?) con la que tiene un hijo al que bautizan con el nombre de Rufino que casó en Gasteiz en 1824. Casado en segundas nupcias  en Agurain  en 1813  con Mª Juana Eguino Ruiz de Alegría Arregui Saez de Maturana (Agurain 1786-1826). Tuvieron un hijo en 1814 al que bautizaron “Formerio Jose Fausto”.  Trifón, como escribano, defendió los intereses de los grandes propietarios rurales. En 1809 no fue admitido en la Junta Central como representante de Araba, pero desarrolló en Cádiz  una activa labor de propaganda absolutista a la par que fuerista. Defensor del baluarte sacrosanto de la religión, abogaba con restaurar la Inquisición y representaba lo más retrógrado de la sociedad alavesa. Sus exequias se realizaron en la iglesia de San Blas de Dulantzi.

[11] Condenado a seis años de presidio en Mayo de 1821 quedando con causas pendientes por ser una persona  relevante que junto con otras 20 personas  no se hallaban comprendidas en el indulto.

[12] Trifón muere “peleando” (24-4-1821) junto con otros 25 compañeros en la “Benta de Gomilats” en la que no tuvieron ni una baja las tropas constitucionales. Un  total de 51 aprehendidos y unos 42 heridos  fueron llevados presos a Gasteiz que por aquél tiempo contaba con una población de unas 10.000 habitantes. El resto de la “gavilla de sediciosos” se dispersó acosada por tropas y milicias de voluntarios. Cuando llegó la noticia a Agurain, cundió el desaliento general e hizo que  la villa capitulara.

[13] Según el Diario Mercantil de Cádiz: “Un tropel de gente colecticia que componía de 500 a 600 hombres, de los cuales había 200 bastante bien armados, 100 muy incompletamente, y el resto con palos, se reunió en Salvatierra, seducidos la mayor parte por malos eclesiásticos….”

[14] Afrontaban las consecuencias dictadas en las nuevas disposiciones de mediados de Mayo de 1822  entre las que figura: “Todo faccioso…que reunido y armado conspire a destruir…. la Constitución….será tratado como traidor y pasado por las armas en el acto mismo de la aprehensión”. El analfabetismo de la gente del campo era superior al 70%  y la información que les llegaba era básicamente la que transmitía el clero local.  

[15] Resulta curioso que el periódico no clarifique su identidad y si lo haga con la del molinero. Creo que en realidad buscaban crear una alarma en la opinión publica dado que la rebelión de Agurain y sus consecuencias, liderada por Trifón Ortiz de Pinedo aún era “tremending topic” en todo el reino.   

[16] ¿Rufino Ortiz de Pinedo Ruiz de Luzuriaga (Burgelu 1805-1833 Gasteiz)  nacido en Noviembre  hijo de Trifón y Mariana, su primera esposa, que se incorpora a punto de cumplir los 17 años con ánimo de vengar la muerte de su padre?  ¿Pedro Antonio Ortiz de Pinedo Gochicoa, nacido en Junguitu en 1791, un año mayor que  Nicolás? Es más que probable que se trate de este último pues su sobrino casó en Gasteiz con la hija de Nicolás en 1841.

[17] Miguel López de Baños y Monsalve.- Fue uno de los protagonistas de la sublevación de Cabezas de San Juan en enero de 1820, junto a Riego, Quiroga y Arco-Agüero, que reinstauró la Constitución de Cádiz. Nombrado teniente general tras la sublevación triunfante de 1820, fue capitán general de Navarra en 1821, ​ministro de la Guerra entre julio de 1822 y abril de 1823, durante el Trienio liberal.

[18] El 18 de Junio de 1823 caería muerto peleando contra “los facciosos” catalanes, defendiendo la posición encomendada en la “hermita de la villa de Tamarite” (Lérida).

[19] Larraona se encuentra en la merindad de Estella y forma junto con Aranaratxe y Eulate la Ameskoa Alta. Limita al norte con la Sierra de Urbasa  al sur con la sierra de Lokiz, al este con Aranaratxe y al oeste con Araba. Durante medio siglo estos territorios junto con Berrueza, valles de Lana y Arana fueron refugio de todo tipo de alzados, desertores, bandidos y carlistas.

[20] Manuel de la Rivaherrera y Vivanco. Marqués de la Rivaherrera (Barcenillas del Ribero 1785-1844 Madrid).- Empezó su carrera política como alcalde de Artziniega  en 1814. Comisionado de la Provincia de  Araba en la Corte (1818). En la etapa liberal lo encontramos como jefe político en Gasteiz, 1821-1822. Esta adscripción liberal le obliga a emigrar a Francia en 1824.  A su vuelta del exilio se instala en Madrid como comerciante.  Tuvo responsabilidades de Gobierno en 1835 como ministro del Interior. Congresista durante varias legislaturas, llegó a ser presidente de la Cámara.

[21] Emiten un parte de guerra ficticio donde desaparece “el tal Pinedo” por no ser capaces de cobrar la pieza principal: Rufino Ortiz de Pinedo. El heredero de Trifón  casó en Gasteiz en 1824 con Basilisa Tobajas Uriarte y bautizaron tres hijas. (“Tobajas”  es un apellido de un despoblado de las tierras sorianas lindantes con Aragón y en la grafía de los registro sacramentales de Gasteiz aparece desde 1771 como Tobajas-Tobajan-Tobaja-Tohajas -Foajas -Toajas).

[22] Es muy probable que durante este tiempo estuviera a las órdenes del capitán Juan Antonio Guergé y Yaniz nacido en Aguilar de Codés en 1789 y fusilado en Estella en 1839. Buen conocedor de Araba, se había sumado a la campaña de los  realistas anticonstitucionales el 22 de Agosto de 1822. Su biografía es interesante para comprender el sector del carlismo “más apostólico”.

[23] Vicente Quesada (1782-1836).- Exiliado en Baiona había participado en la causa realista, donde conoció y tuvo a sus órdenes "al jefe de salteadores y bandidos Zumalakarregi”. Fue nombrado capitán general del Ejército de Navarra al entrar con las tropas francesas del llamado “ejército de la fe”  o de ““Los Cien Mil Hijos de San Luis”” cuando en realidad no pasaban de los 60.000. Su biografía es muy interesante por los diferentes embates por los que pasó hasta su muerte. Acabó descuartizado  en manos de una turbamulta en el pueblo de Hortaleza (Madrid).

[24] Su padre, Prudencio Mª Verástegui, había firmado  dicho manifiesto suscrito el día 12 de abril de 1814 en Madrid por 69 diputados reaccionarios que pedía al rey Fernando VII la vuelta del Antiguo Régimen y la supresión de las nuevas leyes que habían promulgado las Cortes liberales de Cádiz.

[25] Nombre alavés de los voluntarios realistas. Compuesta por mandos pertenecientes a las élites, la mayoría eran voluntarios analfabetos armados sin sueldo y con otras ocupaciones para mantenerse. Aparte de encabezar la represión de los elementos liberales, desarrollaban labores policiales persiguiendo bandoleros y ladrones.

[26] Valentín de Verástegui Barona (Vitoria 1789 - 1878) Durante su mandato como diputado general de Araba, los cargos públicos y personajes destacados del trienio anterior fueron desterrados, encarcelados o ajusticiados y el Teatro Vitoriano fue demolido por ser considerado un centro de perversión.

[27] Gracias a la autonomía administrativa y fiscal del régimen foral, los notables rurales  instruyeron militarmente a las clases populares y las adoctrinaron para su causa. Se sumaron a la insurrección carlista convencidos de que sólo don Carlos garantizaba la continuidad del viejo orden, incluidos los fueros, y con ellos su privilegiada posición política y social.

[28] Nacido en Ormaiztegi el 29 de diciembre de 1788 y muerto en Cegama el 24 de junio de 1835. Se une a los sublevados también en Octubre de 1833, asumiendo su jefatura primero en Navarra y, poco después, en todo el territorio vasco. Demuestra unas magníficas dotes organizativas ya que, en pocos meses, convierte unos grupos guerrilleros dispersos en un ejército capaz de enfrentarse a las mejores tropas cristinas.

[29] Bruno Pérez de Villarreal Ruiz de Alegría Saez de Lecea Ibañez de Axpuru (Larrea 1799–1861 Gasteiz) al producirse el levantamiento anticonstitucional en Salvatierra en abril de 1821 se unió el 15 de dicho mes a la partida de Gregorio Luzuriaga. Y al igual que Nicolás Gaviria, volvió a tomar las armas el 18 de julio de 1822, en que se incorporó al 1.er batallón de Álava, en cuyas filas participó en numerosos hechos de armas. Sustituyó en el mando del ejército carlista  al  “manco” Nazario Eguía y Sáez de Buruaga (Durango 1777—Tolosa 1865). Fue el único oficial carlista que durante la contienda obtuvo la Gran Cruz de San Fernando.

[30] Se niegan a aceptar el convenio: 13 batallones navarros, 6 alaveses, 5 guipuzcoanos, 1 castellano y 2 cántabros. Prometía mantener los grados y condecoraciones de los militares acogidos al mismo, indicando en su artículo 6º que “si las divisiones navarra y alavesa se presentasen en la misma forma que las divisiones castellanas, vizcaínas y guipuzcoanas, disfrutarán de las condiciones que se expresan en los artículos precedentes”.

[31] Carlos María Isidro de Borbón también conocido como “Don Carlos” (Aranjuez 1788 - 1855 Trieste) el primer pretendiente carlista del trono bajo el nombre de Carlos V, por ser el segundo hijo del rey Carlos IV y de María Luisa de Parma, y por lo tanto hermano del rey sucesor Fernando VII, a cuya hija Isabel II disputó el trono.

[32] La “Gaceta de Madrid” informa el 28 de Septiembre  que “el comandante general de Álava con fecha 25 del actual desde el castillo de Guevara a las ocho y media de la mañana manifiesta que en aquel momento han entrado las tropas en aquella fortaleza, que se hallaba provista de víveres para más de tres meses, con un abundantísimo parque y 14 piezas de artillería”.

[33]  Los carlistas se instalaron, de forma estable aunque con alguna interrupción, en la localidad de Gebara, en la que ocuparon el palacio y el castillo entre 1835 y 1839. El castillo era fortaleza militar, y el palacio centro militar y administrativo. Era cuartel y prisión. Por ello al acabar la guerra en 1839, los “cristinos” o “guiris-tinos”  bajo las órdenes del general riojano Martín Zurbano, lo  volaron reduciendo ambos a cenizas.

[34] Auñamendi Eusko Entziklopedian le otorga el grado de “capitán”. Muchos oficiales carlistas que se reintegraron no vieron reconocida su graduación aunque si, sueldo y retiro. Es de suponer que Nicolás rondando los 50 por entonces, solicitaría la licencia, falleciendo en Oreitia tres años después.

[35] Con todo mi  agradecimiento al autor, he aquí el extracto de texto citado por Javier Sanchez Erauzkin  en  “Un sermón anticonstitucional de Fray Demonio en la Vitoria de los Cien mil Hijos de San Luis (4-V-1823)”

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Contexto histórico.- Se denomina “Trienio Liberal” o “Trienio Constitucional”  al periodo  transcurrido entre 1820 y 1823 durante el que se restableció  la Constitución de 1812, conocida popularmente como “la Pepa”, sustituyéndose el sistema político del “Antiguo Régimen” por una monarquía constitucional liberal.

El Trienio fue consecuencia de la sublevación el 1 de enero de 1820,  del teniente coronel Rafael del Riego al grito de ¡Viva la Constitución! Cuando en Las Cabezas de San Juan (Sevilla) esperaba embarcar con su batallón al día siguiente hacia  América, donde los independentistas de aquellas colonias luchaban para romper las cadenas opresoras. Con su rebelión, este asturiano dio la vuelta a la historia.

Contexto social.- El cambio de régimen supuso la disolución de las instituciones de fuero; pero también el traslado de las aduanas y las mismas obligaciones fiscales y militares que pesaban sobre el resto de la nación.

Además, la penetración del capital urbano en el campo a la sombra de algunas disposiciones como la libertad de arrendamientos o la privatización de comunales, contribuyó a desestructurar las formas de vida tradicionales. El descontento campesino entonces adoptó la forma de sublevación  armada: multitud de partidas infestaron el país reclamando el retorno al absolutismo.

El posicionamiento fundamentalmente realista de buena parte de los labradores radica no sólo en los perjuicios que conlleva el nuevo sistema agrario, o la escasez de cosechas en los años de 1821 y 1822, sino principalmente en los principios político-religiosos que informaban su vida, infringidos por el régimen liberal establecido.

Guerrillas.-Se organizan en algunas zonas guerrillas absolutistas  (primera forma del carlismo posterior), formadas por campesinos descontentos por la revolución liberal, que más que beneficiarlos los había perjudicado, y veían con añoranza el Antiguo Régimen (la ineficacia y timidez de las pocas reformas que se emprendieron, como el “Medio diezmo”, no compensaban la frustración por la política de reconocimiento de la propiedad de los señoríos).

La quiebra de la Hacienda, que negoció además un empréstito ruinoso, imposibilitó más todavía la efectiva realización de una revolución liberal profunda en la sociedad, que por otro lado nunca hubiera aceptado cambios políticos drásticos debido a sus profundas convicciones religiosas y tradicionalistas.

El Trienio Liberal en Navarra.-El conde de Ezpeleta fue cesado como virrey de Navarra y sustituido por Francisco Espoz y Mina, pero no como virrey sino ya como capitán general de Navarra. La Diputación del Reino dio paso a la nueva Diputación Provincial. Desde el punto de vista judicial, la vigencia de la Constitución de Cádiz supuso la supresión de los Tribunales Reales de Navarra.

Como reacción a la corriente liberal se instituyó en el “Viejo Reino” una “Junta Gubernativa Interina”  que animó a la población a tomar las armas en favor de “la religión, el rey y la patria” y se creó una “División Real de Navarra” que dio inicio a la Guerra Realista en Navarra. Durante estos años la irrupción de las partidas en Araba giró en torno los llamamientos a la rebelión impulsados desde Nafarroa.

Evolución.- No obstante, la década (1820-1830) siguió siendo convulsa. A los tres años inestables de gobiernos liberales, siguen otros diez de poder absoluto de Fernando VII, que perfilan los bandos de las guerras carlistas.



Comentarios

  1. “Nicolás en la rebelión realista ya había coincidido con Bruno y por tanto supongo que su periplo carlista seguirá unido a las órdenes de éste. Bruno no acató el “Convenio de Bergara”[30] atravesando la frontera junto con el pretendiente[31] el 14 de Septiembre de 1939”

    Supongo que será un siglo antes no en 1939. Creo que te lo había comentado.

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  2. Yemen ere bai errata txikia badago: …… sublevación armada: multitud de partidas infestaron el país dando reclamando el retorno al absolutismo. (dando-reclamando)

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